Un Día Diferente

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29/04/2015 03:20 PM

Un Día Diferente

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MARZO 27, 2015

 

Existen días en los que inicio mi rutina sin siquiera imaginar que algo excepcional me espera. Me levanto y me dirijo al trabajo sin grandes expectativas, es un día de capacitación como tantos otros. La sorpresa empieza a invadirme cuando me encuentro con Emily y descubro en ella una creatividad sorprendente. Me dejo llevar por su entusiasmo y sentido de responsabilidad, sé que la actividad que estamos preparando para ese día junto con Marce y Lilian será un éxito. Una vez terminados los preparativos nos dirigimos al gimnasio.

¡Qué coraje me da haber desayunado en casa! Las conchas se ven deliciosas, la fruta despide un olor irresistible y me atrapa su color exuberante. No lo puedo resistir y desayuno una vez más. Espero que la báscula no note que he comido de más. El ambiente en el gimnasio es muy agradable. De repente veo a un hombre desconocido y me llama la atención la tranquilidad con la que se mueve entre la multitud. El llamado a la realidad llega, nos invitan a pasar al auditorio para presenciar ¿una plática, una exposición? no lo sé, pero junto con mis compañeros me dirijo hacia allá.

Hani nos presenta a Kiwi. ¡Ah, es el hombre que vi en el gimnasio! Lo primero que me sorprende es que aquel hombre viene a platicarnos de filosofía Ubuntu, del conocimiento que tiene sobre la forma en la que algunos grupos africanos viven el día a día y me quedo sorprendida al escuchar preceptos como: “Soy porque nosotros somos”, “Una persona es persona en razón a las otras personas”. Cientos de cuestionamientos toman presa mi mente. Las palabras de aquel hombre son tan sencillas, naturales y universales que estoy segura de que llegan al corazón de todos los que estamos presentes. Cómo me gustaría que sus palabras fueran mágicas y lograran transformarnos en personas más conscientes de nuestro papel en este mundo. Al final, los aplausos no se dejan esperar. Escucho comentarios de esperanza, de sorpresa, de alegría, sé que este hombre ha dejado una huella en nosotros.

El día continúa su curso. Es momento de la reflexión y para trabajar en equipos todos han tenido que buscar a sus compañeros de imagen y disfrazarse. ¿Por qué los doctores tomaron las pelucas de payasos? ¿Qué? ¿Se disfrazaron de Patch Adams? Jamás se me hubiera ocurrido esto. Las fotos son sensacionales, una vez más risas de todos. Empiezo a sentir que este día no es como tantos otros. Las ideas vienen y van en cada mesa. Sí, es un hecho, Kiwi nos dejó una semilla que espero germine.

Hemos llegado a la mitad de la jornada y como en todo medio tiempo es momento del show. Somos muchos los que integramos esta comunidad, pero pocos los que se atreven a dejar ver sus talentos ocultos durante años. Un matemático nos reveló a través de sus versos que en la mirada está el amor, un experto en redes nos hizo retroceder a nuestros años de juventud cuando asistíamos a las tocadas de rock a través de los acordes de su batería, una literata nos condujo por los oscuros laberintos del alma femenina y cinco hombres que siempre visten de pants provocaron en todos gritos como los que emitirían las fans más acérrimas del grupo Menudo cuando interpretaron la famosísima canción titulada Claridad.

Después de estruendosos aplausos nos formamos para compartir una vez más los alimentos. Unos deliciosos chilaquiles, un arroz rojo como pocos y unas verduras a la plancha nos invitaron a platicar con nuestros compañeros. Entre los invitados veíamos a Ari y sabíamos que el día terminaría con broche de oro.

Trabajar en nosotros bajo la dirección de Ari es una delicia. Siempre nos ayuda a alertar nuestra conciencia, a darnos cuenta de que el estrés puede ser una historia del pasado, que la vida puede ser tan tranquila como cinco minutos de absoluta relajación.

Cuando el día terminó me di cuenta de que éste no había sido un día más de capacitación, ya que en cada una de las actividades encontré enseñanzas sobre lo que somos y sobre lo que le podemos aportar a la sociedad. Fue un día de aprendizaje que dejó huella en mí.

 

Patricia Arciniega

Maestra de Español